En un contexto donde la planificación patrimonial se vuelve esencial para la tranquilidad familiar, el despacho Olivera Méndez y Asociados, especializado en Derecho Sucesorio, arroja luz sobre las complejidades de las herencias y testamentos en España. Según explican sus expertos, la falta de previsión es la principal fuente de conflictos, demoras y costes innecesarios para los herederos.
“Un testamento no es un documento para el presente, sino un acto de responsabilidad hacia el futuro de la familia”, afirma la socia fundadora, Carla Olivera. El despacho destaca que, contrariamente a la creencia popular, redactar un testamento es un proceso ágil y económico que otorga un control total sobre la distribución del patrimonio, evitando que la ley imponga una repartición genérica. En España, la existencia de la legítima –la porción de la herencia reservada por ley a los herederos forzosos– hace aún más crucial una redacción precisa y personalizada.
Olivera Méndez y Asociados detalla los pasos fundamentales del proceso sucesorio. Tras el fallecimiento, es crucial obtener el certificado de defunción y el de últimas voluntades para confirmar la existencia de un testamento. Si existe, se procede a la adjudicación de la herencia ante notario. En caso contrario, se inicia la declaración de herederos abintestato, un trámite más largo y complejo. “La ausencia de testamento no evita impuestos; al contrario, puede multiplicar los problemas administrativos y los conflictos entre los potenciales herederos”, advierte el socio Miguel Méndez.
El despacho también aborda los aspectos fiscales, cruciales y a menudo subestimados. El Impuesto de Sucesiones varía significativamente entre comunidades autónomas, y su presentación tiene plazos perentorios, generalmente de seis meses. Una planificación anticipada permite explorar opciones para optimizar la carga fiscal, como el uso de seguros de vida o donaciones en vida, siempre con el debido asesoramiento para respetar los límites legales.
Para casos de especial sensibilidad, como familias reconstituidas, negocios familiares o patrimonios internacionales, los expertos del bufete enfatizan la necesidad de estrategias a medida. “No se trata solo de repartir bienes, sino de proteger la unidad familiar y garantizar la continuidad de proyectos vitales o empresariales”, señala Olivera.
La recomendación final del despacho es clara: la consulta profesional temprana es la mejor herramienta. Un abogado especializado puede guiar en la redacción de un testamento válido y completo, anticipar conflictos y diseñar una hoja de ruta que ofrezca seguridad jurídica y paz mental. En definitiva, una herencia bien planificada es el legado más valioso de previsión y cuidado para los seres queridos.